The essential role of the Church Administration

El Rol Esencial De La Administración
De La Iglesia

El Rol Esencial De La Administración
De La Iglesia

La Biblia enseña sobre una sola verdadera Iglesia y cuyo nombre es “Iglesia De Cristo,” que es profetizada, y cree que solamente el Padre es el Dios verdadero

Por ROMMEL V. SAN PEDRO

(Traducido al español por: BEN MARK A. ENRIQUEZ)

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Los miembros de la Iglesia De Cristo (Church Of Christ) son aún más agradecidos al Dios Todopoderoso por Sus bendiciones y guía constante a la Administración de la Iglesia, actualmente bajo el liderazgo del Ministro Ejecutivo, el Hermano Eduardo Manalo.

La Administración de la Iglesia tiene un rol esencial en liderar al pueblo de Dios hacia la madurez espiritual y a la salvación. Lo primordial de esto es la tarea importante de proclamar el mensaje de salvación de Dios. Tal como dijo el Apóstol Pablo, quien administró la Iglesia De Cristo del primer siglo en la región gentil:

“De la cual fui hecho ministro conforme a la administración de Dios que me fue dada para beneficio vuestro, a fin de llevar a cabo la predicación de la palabra de Dios.” (Col. 1:25 La Biblia de las Américas)

“Anunciando el misterio que se ha mantenido oculto por siglos y generaciones, pero que ahora se ha manifestado a su pueblo santo… A este Cristo proclamamos, aconsejando y enseñando con toda sabiduría a todas las personas, para presentarlas completamente maduras en su unión con Cristo.” (Col. 1:26, 28 Nueva Versión Internacional)

Ambos, el mensaje y el mensajero o ministro asignado a administrar y predicar las palabras de Dios son esenciales para el plan de salvación de Dios para el ser humano. Esta es la voluntad expresa de Dios.

Otra prueba de la importancia de los que son encomendados por Dios para administrar la Iglesia, especialmente en la revelación de la verdad de Dios, fue proclamado por el Señor Jesucristo en Marcos 4:10–12:

“Cuando se quedó solo, sus seguidores junto con los doce, le preguntaban sobre las parábolas. Y les decía: A vosotros os ha sido dado el misterio del reino de Dios, pero los que están afuera reciben todo en parábolas; para que viendo vean pero no perciban, y oyendo oigan pero no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados.” (La Biblia de las Américas)

Los “doce” a los que los versículos se refieren eran apóstoles de Cristo. A ellos y a sus compañeros ministros y mensajeros, como el Apóstol Pablo, se les encomendó el entendimiento y el derecho de revelar el secreto del reino de Dios. Recibiéndolos y el mensaje que imparten, es muy importante porque significa recibir al Señor Jesucristo y al Señor Dios mismo, y el evangelio puro. Jesús enfatizó esto en Juan 13:20:

“En verdad, en verdad os digo: el que recibe al que yo envíe, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.” (lbla)

Por el contrario, los que rechazan a los mensajeros y líderes de la verdadera Iglesia rechazan al Padre y a Jesús quien los envía (Lucas 10:16). El Señor Dios condenará a los que Le rechazan a Él y a Su hijo el Señor Jesús por su denegación a aceptar y reconocer la autoridad de la Administración de la Iglesia a quien Él asignó para liderar a Su pueblo elegido.

La misión y función de la Administración de la Iglesia

Para cumplir su misión y función, los que administran la Iglesia De Cristo están listos y dispuestos a hacer sacrificios para el bien de la Iglesia:

“Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros, y en mi carne, completando lo que falta de las aflicciones de Cristo, hago mi parte por su cuerpo, que es la iglesia, de la cual fui hecho ministro conforme a la administración de Dios que me fue dada para beneficio vuestro, a fin de llevar a cabo la predicación de la palabra de Dios.” (Col. 1:24–25 Las Biblia de las Américas)

Estas son precisamente las cualidades de los que son puestos por Dios para liderar la Iglesia, están listos para sufrir todo por el bien de la Iglesia. Este es el mismo espíritu que ejemplificaron el Hermano Felix Manalo y el Hermano Eraño Manalo durante su tiempo como administradores de la Iglesia y ahora el presente Ministro Ejecutivo, el Hermano Eduardo Manalo. El Hermano Felix Manalo y el Hermano Eraño Manalo lideraron y administraron la Iglesia con amor, diligencia y compromiso pleno, sin pensar en las numerosas dificultades a la que tuvieron que enfrentarse al igual que el Hermano Eduardo Manalo.

¿Cuál es la misión de la Administración de la Iglesia por la cual están dispuestos a sacrificarse por su gran importancia? El Apóstol Pablo escribió:

“Saben además de qué manera los exhortábamos, alentábamos e implorábamos a cada uno de ustedes, como un padre lo haría con sus propios hijos, para que anduvieran como es digno del Dios que los ha llamado a Su reino y a Su gloria.” (1 Tes. 2:11–12 nbla)

La misión de la Administración de la Iglesia es esencialmente animar a los hermanos a llevar una vida digna del reino y gloria de Dios. Esto es en consistente con la misión de Dios de llevar a todas las personas a la salvación permitiéndoles saber Su verdad. Esta misión se puede cumplir si la gente se reconcilia con Dios. La Administración de la Iglesia es fortalecida por Dios para administrar esta reconciliación porque el ministerio y el mensaje de reconciliación son confiados a ellos. Como tales, también tienen como función ser embajadores de Cristo. Esto es manifestado en la segunda carta de Pablo a los corintios:

“Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; a saber, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación. Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; en nombre de Cristo os rogamos: ¡Reconciliaos con Dios!” (2 Cor. 5:18–20 lbla)

Sin embargo, el fin  de este proceso de reconciliación depende de cómo respondan los cristianos a la predicación y exhortación de la Administración de la Iglesia. Consideremos lo que el Apóstol Pablo aconsejó a los cristianos en Tesalónica:

“Finalmente, amados hermanos, les rogamos en el nombre del Señor Jesús que vivan de una manera que le agrada a Dios, tal como les enseñamos. Ustedes ya viven de esta manera, y los animamos a que lo sigan haciendo aún más. Pues recuerdan lo que les enseñamos por la autoridad del Señor Jesús.

“Dios nos ha llamado a vivir vidas santas, no impuras. Por lo tanto, todo el que se niega a vivir de acuerdo con estas reglas no desobedece enseñanzas humanas sino que rechaza a Dios, quien les da el Espíritu Santo. Pero no hace falta que les escribamos sobre la importancia de amarse mutuamente, pues Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros.” (1 Tes. 4:1–2, 7–9 Nueva Traducción Viviente)

Esta proclamación del Apóstol Pablo claramente enfatiza no solo la función sino también la importancia de la Administración de la Iglesia. Cualquiera que rehúse seguir las reglas que predican a la Iglesia es rechazar a Dios.

La responsabilidad de los miembros a la Administración de la Iglesia

En vista de esto, ¿cómo deben reconocer los miembros de la Iglesia De Cristo a la Administración nombrada por Dios para liderar la Iglesia? Los apóstoles dieron la siguientes instruccion a todos los cristianos:

“Amados hermanos, honren a sus líderes en la obra del Señor. Ellos trabajan arduamente entre ustedes y les dan orientación espiritual. Ténganles mucho respeto y de todo corazón demuéstrenles amor por la obra que realizan. …” (1 Tes. 5:12–13 ntv)

Los verdaderos cristianos deben dar honor y respeto a los líderes que Dios nombró en la Iglesia porque sus tareas son extremadamente delicadas. Los miembros de la Iglesia deben tener en alta estima a sus líderes, apoyarles de todo corazón y amarles incondicionalmente. ¿Cómo se puede probar el amor y respeto a la Administración de la Iglesia? De nuevo, el Apóstol Pablo enseñó sobre la responsabilidad de los cristianos hacia sus líderes espirituales:

“Obedezcan a sus líderes espirituales y hagan lo que ellos dicen. Su tarea es cuidar el alma de ustedes y tienen que rendir cuentas a Dios. Denles motivos para que la hagan con alegría y no con dolor. Esto último ciertamente no los beneficiará a ustedes.” (Heb. 13:17 ntv)

La obediencia y sumisión a la Administración de la Iglesia será bueno no solo para la Iglesia en general, sino que también para los miembros individuales en particular. Tengamos en cuenta que el Apóstol Pablo escribió la importancia de obedecer las instrucciones de los que cuidan a los miembros de la verdadera Iglesia. Dar a los líderes motivos para cumplir sus deberes alegremente y no con tristeza es beneficioso para los miembros. Sucederá lo opuesto a los que, en vez de obedecer a los líderes de la Iglesia, se oponen y hablan en contra de ellos.

Otra razón muy convincente para cumplir las decisiones de la Administración de la Iglesia es su amor y preocupación abrumadora por la Iglesia entera y por cada cristiano.  La meta y el sueño de los elegidos líderes de Dios para Su nación es clara como el agua para ellos. En Isaías 62:1, podemos leer una proclamación muy enfática de una aspiración divina de un líder para los elegidos del pueblo de Dios:

“Por amor de Sión no callaré, y por amor de Jerusalén no me estaré quieto, hasta que salga su justicia como resplandor, y su salvación se encienda como antorcha.” (lbla)

Debido a que la obra de la Administración de la Iglesia tiene gran importancia en la salvación de los miembros,  es solo justo  y apropiado que los hermanos en la Iglesia De Cristo den su máximo amor y respeto a la Administración de la Iglesia, especialmente al que  Dios nombró para pastorear a Su pueblo en nuestro tiempo, el Hermano Eduardo Manalo. Debemos prometer a Dios que siempre nos uniremos con la Administración que Él nombró en la Iglesia y vivir de acuerdo con Sus mandamientos, para que podamos permanecer justos y santos en Su vista y por tanto sean llevados a la madurez espiritual y a la salvación.